Diversidad
Reproductiva y Culturas Humanas - Reseñas literarias
Hasta la fecha,
la mayoría de referencias bibliográficas que he examinado en este blog son
referencias usadas directamente por el profesor de la asignatura de DBGH
durante sus clases. En esta entrada, no obstante, me gustaría salir a explorar
aquello que está un poco más allá de la asignatura, y que sin embargo nos
permite extrapolar algunos conceptos de la misma y ponerlos en perspectiva.
Vamos a hablar un poco de ciencia ficción.
Las novelas de
ciencia-ficción, por definición, no describen ninguna realidad, si no que
imaginan posibles escenarios alternativos al real, pero que están dentro de lo
posible y de lo plausible. Por ser imaginarios son ficción, y por ser
plausibles son ciencia. De hecho, la plausibilidad científica es la clave de
esta rama literaria: intentan construir mundos imaginarios desde un punto de
vista científico, o sea, manteniendo iguales todas las variables salvo una, que
es la que se altera ligeramente. Los autores de ciencia ficción se preguntan
cosas como: ¿qué pasaría si la gravedad de nuestro planeta fuese un poco más
elevada, o un poco inferior? ¿Cómo podría ser la exploración espacial si la
tecnología hubiera avanzado un poco más? Y sobre todo de cara a lo que nos
interesa hoy: ¿cómo afectarían estos cambios a nuestros comportamientos
culturales?
Como ya debería
haber quedado meridianamente claro en el transcurso de la asignatura, la
especie humana está tan influenciada (o más) por factores estrictamente culturales,
que por el ambiente físico en el que vive. Para entender la diversidad
biológica humana, hay que entender como la biología y la cultura interactúan. Y
uno de los aspectos en los que esta interrelación se aprecia de manera más
clara es en la biología reproductiva. ¿Por qué nuestros parientes los Gorilas
viven en harenes, los chimpancés son polígamos, y los humanos son mayormente
monógamos? ¿Está determinado biológicamente? ¿O es una reacción cultural
potencialmente modificable, causada por el número de crías, la proporción de
sexos, la duración del ciclo reproductivo, o alguna otra característica
biológica?
Para mí fue una
sorpresa descubrir que hay una autora, lamentablemente muy desconocida, que se
ha preocupado de imaginar las consecuencias sociales y culturales que tendrían
algunas alteraciones en nuestros patrones reproductivos. Me ha sorprendido por
un lado por ser un tema harto específico y poco convencional, pero sobre todo
por tratarse de una obra magistral de la ciencia ficción. Una serie de
historias cortas de tal calidad literaria, que resulta imposible dejar de
leerlas. Hablo, por supuesto, de Úrsula K. Le Guin y su ciclo de historias
cortas del Ékumen, o ciclo Hainish.[1]
Aunque me
encantaría dedicar más espacio a alabar la increíble calidad literaria de
Úrsula K. Le Guin, cuya falta de fama es totalmente inmerecida, dudo que este
sea el foro adecuado para extenderse más sobre esta cuestión. Por ello prefiero
lanzarme directamente a la parte que nos interesa, que es la relación entre
nuestra cultura (nuestra organización social) y nuestra biología reproductiva:
Como ya hemos
visto a lo largo de las clases en el primer módulo de la asignatura, la
comunidad científica ha debatido en no pocas ocasiones las causas y razones de
nuestra (supuesta) monogamia. Desde los patéticos intentos de los sociobiólogos
por fijar todas las conductas en los genes, promulgando su insípido
determinismo biológico, hasta las corrientes más sociológicas que argumentan
que estas conductas no son más que constructos sociales arbitrarios, carente de
cualquier anclaje en la biología, son muchas las disciplinas científicas que se
han ocupado de esta cuestión. Y todas parecen haberse aproximado siempre a este
análisis desde la presunción de que nuestra naturaleza inalterable es monógama,
y que había que buscarle una explicación: fuera biológica o social. Hizo falta
que viniera una escritora para darle la vuelta a la aproximación de estudio: En
vez de buscar explicaciones a un hecho, vamos a modificar algunos factores de
ese “hecho” y a imaginar los posibles resultados que desencadenarían.
En La mano izquierda de la oscuridad, Le
Guin explora la posibilidad de que en un remoto planeta habitado por humanos,
una ligera alteración genética haya provocado que la reproducción humana sea hermafrodita
y con fases de celo en la que manifiestan sus rasgos sexuales diferenciados.
Según la Wikipedia: Los habitantes de
Gueden son andróginos, biológicamente humanos bisexuales; durante
aproximadamente tres semanas del mes son biológicamente neutros y en la semana
restante son machos o hembras, hecho determinado por la influencia feromonal de
su compañero sexual. Nadie sabe que sexo le tocará, aunque en ocasiones el
individuo puede elegir el sexo, según su preferencia, por medio de drogas. Así
pues, un individuo puede tanto ser el padre como dar a luz hijos, hecho que se
da aún en las parejas estables. En el momento histórico que transcurre la
historia los investigadores suponen que los guedenianos fueron creados mediante
ingeniería genética, posiblemente para maximizar el éxito reproductivo en el
severo mundo glacial de Gueden, bien como un experimento destinado a determinar
si una sociedad sin relaciones de dominación sexual podía dedicarse a la
guerra, o simplemente porque los antiguos ingenieros biológicos sentían
curiosidad por la manera en que se comportarían tales gentes. Le Guin
desarrolló esta idea por un deseo de explorar qué era lo fundamental que
quedaba de la naturaleza humana cuando el sexo biológico dejaba de ser una
constante. [2]
En El nombre del mundo es Bosque, Le Guin
explora el argumento que posteriormente se haría famoso en la película de “Avatar”,
con la que guarda gran similitud narrativa (el hecho de que “Avatar” sea muy
posterior, hace sospechar que la película plagió el argumento principal de esta
novela de Le Guin): los humanos colonizan un planeta habitado por humanoides
nativos a los que explotan como mano de obra esclava mientras expolian los
recursos naturales de dicho planeta. Le Guin explora aquí como dos maneras de
convivir con el medio natural puede determinar las estructuras y convenciones
culturales de un grupo humanoide.
En Unchosen
love, una historia corta dentro del libro “Birthday of the World and other
Stories”, Le Guin explora una sociedad humana en la que los núcleos
familiares se componen de 2 varones y 2 mujeres, formando un cuarteto estable,
y cómo este hecho insólito condiciona la sociedad haciendo de la selección de “cuartetos”
un tema fundamental de la misma. Si ya es complicado, en nuestro mundo real,
establecer relaciones en “pareja”, establecer “cuartetos” requiere un estudio
pormenorizado de los caracteres de cada uno de los miembros de dicha unidad
familiar. “Mountain Ways”, que es una continuación a “Unchosen love”, plantea
el caso de dos mujeres que se aman pero que son incapaces de encontrar varones
adecuados para conformar un “cuarteto”, y por tanto deciden que una de ellas se
disfrazará de hombre para poder vivir juntas. Esta historia corta explora los
condicionantes sociales y cómo estos coaccionan la libertad individual. Es una
reflexión brillante sobre las constricciones que la monogamia heterosexual
impone en nuestra propia sociedad occiental, pero quitándole toda la carga
emocional que tendría explorar la monogamia heterosexual occidental
directamente.
En “Old
Music and the Slave Woman”, que es una historia corta dentro del libro “Birthday
of the World and other Stories”, Le Guin explora una sociedad humana en
la que durante generaciones ha existido la esclavitud institucionalizada basada
en diferencias de color de piel. Concretamente describe el colapso de dicho
sistema social tras el contacto con la confederación intergaláctica humana “ékumen”,
que pone en tela de juicio el status quo.
Hay varias historias cortas relacionadas con esta que se ambientan en el mismo
mundo y de los desencadenantes de dicha revolución social y biológica. Uno de
los aspectos sociales más interesantes en una de esas historias, es cuando Le
Guin describe el giro que da la sociedad después de la abolición de la
esclavitud. Todos los hombres pasan a ser libres e iguales, pero las mujeres
pasan a ser esclavizadas. Es fascinante cómo Le Guin explora la inercia que
tienen algunas costumbres culturales, y cómo una sociedad esclavista no es
capaz de liberarse de las nociones de “superior” e “inferior”. Abolida la
esclavitud, aún así la sociedad necesita de esa división cultural, y pasa a
esclavizar a lo siguiente que nos diferencia biológicamente después del color
de piel: el sexo.
En “Paradise
Lost”, que es una historia corta dentro del libro “Birthday of the World and other
Stories”, Le Guin explora la importancia de los marcos de referencia.
Quizá no es una historia corta que se relacione directamente con DBGH, pero sí
que es muy interesante desde el punto de vista de la evolución del pensamiento
científico. Los científicos son gente de su tiempo, y por tanto piensan dentro
del marco de referencia que su sociedad impone. Si su sociedad es teocrática,
nunca desarrollarán un sistema científico ateo, y si viven en una sociedad que
piensa que la Tierra es plana, es casi imposible que los científicos de dicha
sociedad puedan concebir un mundo esférico. Por analogía, Le Guin explora lo
que pasa en una nave colonizadora intergaláctica en la que transcurren varias
generaciones entre la partida de la nave y su llegada al nuevo mundo. Bastan
tres generaciones nacidas y muertas a bordo de la nave, para que la sociedad a
bordo de la nave pierda sus referentes terrestres y pase a considerar que su nave
es su “mundo”, y que el “viaje” no es una cosa concreta sino el único sentido
de la existencia. Le Guin invita a reflexionar acerca de cómo nuestros
contextos y marcos de referencia condicionan lo que somos capaces de imaginar
siquiera. Algo de gran interés para el análisis crítico de las multitudinarias
teorías científicas que sobre nuestra especie humana se han propuesto.
En “Soledad”,
Le Guin explora una sociedad humana postindustrial que ha colapsado debido a la
sobrepoblación, y en la que los sexos ya no conviven. Las mujeres y los niños
forman núcleos sociales agrarios, mientras que los varones son exiliados y
viven sólos o en pequeños grupos nómadas. Le Guin por tanto explora lo que
supondría para los humanos una sociedad más propia de otros primates, como
podrían ser los orangutanes, que son solitarios.
Sin embargo, de
todas las historias cortas de Le Guin relacionadas con el ciclo Hainish, la más interesante desde el
punto de vista de la asignatura es sin duda alguna “La Cuestión de Seggri”. En
esta historia corta, Le Guin explora una sociedad en la que una mortalidad
diferencial causada por la genética, provoca que haya una enorme desproporción
entre varones y mujeres. Según la Wikipedia: En este planeta existe un desequilibrio de género, existiendo 16
mujeres por cada hombre. Los hombres en este mundo son entrenados en castillos
(donde viven excluidos de todo contacto con el exterior y las mujeres) a partir
de los 11 años para participar en torneos deportivos y de exhibición. Todos los
hombres están obligados a vivir en los castillos. Según la popularidad ganada
por los competidores en las distintas competencias entre castillos los hombres
son seleccionados para ir a folladeros en donde las mujeres pagan a cambio de
sus servicios sexuales. Los hombres no realizan ningún tipo de tarea económica
dado que esto les está vedado. En cambio las mujeres se encargan de la
producción de las fábricas, los campos, del transporte, etc. En este sentido
las mujeres gozan de una mayor libertad ya que tienen acceso a la educación
primaria y superior, y pueden ocupar cargos políticos y administrativos,
mientras que los hombres no.[3] En
efecto, se plantea aquí también cómo
una sociedad mono-género (ya que los hombres a efectos prácticos no forman
parte de ella) impacta enormemente en la cultura y la organización social. A
fin de cuentas, la selección sexual desaparece de este contexto, y ello tiene
interesantísimas connotaciones socioculturales.
Tanto si nos
interesamos por cuestiones biológicas, como si lo que queremos estudiar son
cuestiones de género (tan de moda ahora), Le Guin es sin duda un referente
dentro de la ciencia ficción. Su estilo literario es, en mi opinión, muy bueno,
por lo que en cualquier caso garantiza un largo y fructuoso entretenimiento, y
puede recomendarse para cualquier persona amante de la lectura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.