miércoles, 6 de enero de 2021

Bibliografía - "Remaking Eden: Cloning and Beyond in a Brave New World" (Lee M. Silver)

 

Reseña “Remaking Eden: Cloning and Beyond in a Brave New World” de Lee M. Silver



En el tema 14.6 de Diversidad Biológica de los Grupos Humanos, el profesor Armando González Martín nos introduce a unas lecturas muy interesantes sobre un futuro distópico en el que las técnicas de clonación, selección embrionaria y modificación genética de seres humanos lleva a una especiación indeseada causada por la incompatibilidad genética entre los individuos genéticamente enriquecidos (GenRico) y los humanos no modificados. Sin duda alguna, esta lectura tan interesante espoleó mucho mi interés en la cuestión del porvenir de nuestra especie, y también en los aspectos bioéticos relacionados con lo que podría considerarse a día de hoy como “jugar a ser Dios” con nuestra especie. Tanto es así que finalmente en 2013 me matriculé en un Máster Universitario en Investigación en Bioética de la Universidad Rey Juan Carlos I. Máster extremadamente interesante, aunque no me haya aportado una salida laboral, realmente.

Con razón también tenía mucho interés en leer finalmente el libro del que fueron extraídos los pasajes que leyó el profesor Armando González. Estos pasajes, pertenecientes al prólogo o introducción del libro, plantean una mirada hacia el futuro y del desarrollo que las técnicas de reproducción asistida y genética –“Reprogenética”- tendrían a lo largo de algunos cientos de años. 

En cierto modo, y tras este prólogo, fue para mí una sorpresa y una decepción descubrir que el libro de Lee M. Silver no era una recopilación de cuentos distópicos o un libro de ciencia ficción, sino un libro de divulgación científica en apoyo de las técnicas de “reprogenética”, y que más allá de la introducción, no se planteaban más escenarios futuros imaginarios. También me sorprendió enormemente que, dado el peso que tenían las admoniciones catastrofistas sobre la especiación de nuestro linaje humano en transhumanos y humanos naturales, el libro resultase ser una defensa a ultranza de estas técnicas reproductivas.

Dados mis estudios previos en bioética de escuela clásica e inspiración cristiana, me es difícil hacer una valoración objetiva y magnánima de este libro que en el mejor de los casos me parece desactualizado (es de 1998), y en el peor de los casos una apología barata del progreso cientificista. ¿Cómo ser pues justos con este autor? Quizá la manera más sencilla de explicarlo es diciendo que en 2012, antes de cursar mis estudios de bioética, probablemente yo  compartía la cosmovisión del señor Silver. ¿Cómo es esto posible?

En esencia, Lee Silver no aporta ningún análisis bioético o filosófico nuevo a la palestra. El señor Silver se limita a analizar los desafíos técnicos, sociales y éticos desde el punto de vista que es propio de la ciencia contemporánea, sin cuestionarse sus bases. La ciencia es positivista y tautológica (la ciencia estudia la realidad y la realidad es lo que la ciencia estudia, por tanto todo lo que no se puede estudiar científicamente no es real, no existe), y cree firmemente en el concepto del progreso (igualando desarrollo tecnológico con progreso humano).

Como es natural, todo lo que no es “científico” es “imaginario”: sea religión, espiritualidad, moral, ética o filosofía. Todo tiene el mismo (nulo) valor de ser meras “opiniones” carentes de una realidad tangible. Y desde este punto de vista, es lógico y natural que el autor concluya que los dilemas éticos que plantean estas tecnologías carezcan de validez una vez se analizan desde su prisma (sesgado y tendencioso, aunque él quizá no lo sepa), ya que son objeciones “acientíficas”. Los desmanes filosóficos que este punto de partida conllevan no se hacen esperar mucho tiempo, y ya en los primeros capítulos el autor mea fuera del tiesto con una profusión y entusiasmo que son típicos de los científicos que creen que la ciencia es la salvación de la humanidad. Es decir: ¿cómo puede alguien realmente reinventar la rueda alegremente y quedarse más ancho que largo? Ciertamente, a la base de todo análisis ético sobre la licitud de trastear en lo más íntimo del ser humano (su genoma) es necesario plantearse primero algunas preguntas clave: ¿Qué es un ser humano? ¿Qué define su humanidad? ¿Qué es la vida? ¿De dónde venimos? Y ¿a dónde vamos? Si alguna vez hubo preguntas menos científicas y más filosóficas que estas, me costaría encontrarlas. Sin embargo, Lee M. Silver –científico- se atreve a echar por la borda este detallito (y con ello 2500 años de pensamiento filosófico) y proponer alegremente sus propias propuestas de lo que deben significar la vida, la humanidad, etc. Porque la ciencia lógicamente tiene una respuesta para todo, ¿no? En fin, la ignorancia, que es muy atrevida.

Pero bueno, partiendo de un esperpento de definiciones sobre lo que es la vida, la vida humana, la humanidad y el valor de lo humano, el autor se lanza luego a hacer un análisis de las diferentes técnicas reprogenéticas habidas y por haber, dando su visto bueno a toda una palestra de técnicas y tecnologías, como pueden ser la clonación de seres humanos, la selección de embriones, el aborto selectivo de embriones y fetos, la utilización de embriones y fetos específicamente seleccionados y criados para cosechar sus órganos o tejidos, la fabricación de quimeras humanas, la maternidad subrogada, o la modificación genética de embriones (también conocido como “bebés a la carta”). Porque, claro, si reducimos todas las objeciones éticas a opiniones religiosas y a creencias en seres imaginarios, es fácil concluir que curar al pobre Timmy es muy legítimo, aunque implique fabricar un segundo Timmy clonado, genéticamente modificado, luego abortarlo antes de nacer para cosechar sus tejidos a fin de que Timmy pueda curarse. Y aún así y con todo, tras acabar el libro, creo que cualquier lector no puede dejar de tener una sensación de que hay muchos “peros” a lo que el autor está planteando. ¿Por qué será?

Probablemente una de las primeras razones por las que los argumentos del autor no siempre nos convencerán, es porque son tendenciosos. Por un lado, el autor hace un esfuerzo real por intentar plantear las objeciones existentes a algunas técnicas, y eso le da cierto interés innegable al libro. Al menos a la hora de entender mejor la sociedad y mentalidad norteamericanas. Pero por otro lado, la selección de argumentos que el autor hace es muy obvia, y para cualquier lector con un poco de pensamiento crítico resultará muy clamoroso cómo el señor Silver intenta conducir nuestros pensamientos en la dirección que a él le interesa. Uno de los ejemplos concretos más claros de esta “conducción” del libro se observa cuando el autor cuenta el caso real de una familia en la que el hijo tiene leucemia y necesita un transplante de médula. Al no encontrar un donante, los padres tuvieron otro hijo a fin de que pudiera ser donante de médula para su hermano enfermo (con un 25% de probabilidad de que fuera compatible), tuvieron suerte y ambos fueron felices y comieron perdices. De esta historia el autor concluye cuán útil habría sido la selección embrionaria en este caso, o incluso la clonación y selección del hermano enfermo, ya que esto habría aumentado las probabilidades del éxito del 25% al 100%. La tendenciosidad descarada del autor queda al descubierto cuando desestima cualquier posible objeción aduciendo que ¿quién podría oponerse a salvar la vida de un pobre niño enfermo? Si esto no es un argumento amarillista, no sabría encontrar uno mejor. Lo hiriente, no obstante, no está sólo en la afirmación, sino también en la muy llamativa omisión. Claro, la historia real tiene un final feliz y todos nos alegramos de ello. ¿Pero qué habría pasado si la historia hubiese acabado mal? De eso el autor se calla como una puerta. Imaginemos nuevamente el escenario: unos padres desesperados “fabrican” un niño única y exclusivamente porque quieren salvar la vida de su hijo enfermo (y no porque realmente deseen tener un segundo hijo). Después de instrumentalizar de este modo la vida del segundo hijo, imaginemos que resulta no ser compatible y el hermano mayor enfermo se muere. ¿Con qué estigma tendrá que vivir el hijo menor? El hijo indeseado, advenedizo y fracasado que no pudo salvar al hermano mayor. ¿Todo esto no tiene valor argumental para Lee Silver, hasta el punto que ni plantea el posible escenario en su libro a pesar de ser absolutamente clamoroso? Y hablamos solamente del aspecto ético de la instrumentalización de una vida humana. Todos los dilemas morales técnicos asociados (la selección embrionaria, el aborto selectivo, o la clonación misma) no los he ni mencionado.

Hay muchos ejemplos de cómo, en el fondo, el análisis ético que hace Lee M. Silver no es suficientemente serio. Podríamos mencionar su apoyo a la maternidad subrogada o “vientres de alquiler”, donde al igual que en el caso anterior, el autor sólo nos cuenta el lado bonito (que a mí me parece espantoso, pero bueno) y deliberadamente nos oculta el lado más oscuro del mismo. En toda su argumentación, el único dilema del autor está en que la mujer que gesta el bebé finalmente desee quedárselo y no entregarlo. Del supuesto inverso no hace ni mención. ¿Qué hace una madre subrogada en la India con un niño que genéticamente no es suyo si sus padres adoptivos americanos deciden que al final no quieren el bebé? ¿Qué pasa si ese bebé nace “defectuoso” y los padres adoptivos (compradores) se desentienden? ¿Qué pasa si la salud de la madre de alquiler se ve en peligro por el parto? Es evidente que la mercantilización del cuerpo de una mujer, la explotación de las condiciones de pobreza de esas mujeres, y la comercialización de seres humanos, personalmente me repugnan extraordinariamente. No lo oculto. Pero creo que racionalmente hay muchos argumentos en contra de la maternidad subrogada que pueden elevarse válidamente y que el autor ignora tranquilamente. Es más, su argumento final es que como al final la gente hará lo que le dé la gana con este tema, ya sea legal o no, que no hay razón ninguna para ilegalizarlo. Pues bueno, pues vale. Indultemos a todos los presos del mundo, porque como el crimen no se puede evitar, ¿para qué perseguirlo?

En resumen, y desde mi opinión personal, este libro tiene escaso valor más allá de su pequeña introducción correctamente distópica. Sin embargo, como dije al principio, a estas conclusiones he podido llegar solamente gracias a los estudios más profundos y serios que cursé en un Máster Universitario en Bioética. Sin estos conocimientos fundados en filosofía y desde el desconocimiento filosófico que impera en la comunidad científica en general, yo probablemente habría escrito una reseña muy distinta y mucho más favorable sobre el libro de Lee M. Silver. Sabiendo asimismo que es una opinión muy extendida en la sociedad que la filosofía no tiene base ninguna y se reduce a meras opiniones más o menos argumentadas, no me atrevo a desaconsejar la lectura de este libro. Supongo que a quién no sepa de bioética, los planteamientos de Silver le resultarán interesantes, y a fin de cuentas son una interesante y buena aproximación tanto a las cuestiones reprogenéticas como a la bioética. Y cualquier cosa que sirva para interesar a un público más amplio sobre esta cuestión me parece que tiene validez.

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